Cuando la actividad de amenazas internas permanece oculta
El principal reto de la organización era la escasa visibilidad dentro de la red. Aunque sus herramientas de seguridad existentes ayudaban a proteger el perímetro, ofrecían una visión limitada de las comunicaciones internas entre la tecnología operativa, los sistemas empresariales y los entornos relacionados con la red eléctrica. Esto dejaba al SOC con tres deficiencias operativas que aumentaban el riesgo y ralentizaban la respuesta.
1. Resultaba difícil controlar el tráfico este-oeste a través de OT e IT
Los sistemas de control, los dispositivos industriales y las plataformas de supervisión generan un flujo constante de comunicaciones internas, gran parte de las cuales parecen rutinarias. En este entorno, las herramientas de supervisión tradicionales carecían de la visibilidad necesaria para distinguir el tráfico operativo legítimo de los movimientos internos sospechosos. Como consecuencia, el SOC tenía una capacidad limitada para observar la actividad lateral dentro de los segmentos de tecnología operativa (OT) o a través de la frontera entre las redes operativas y las de la empresa.
2. El SOC se basaba en indicadores tardíos para identificar amenazas
Sin una visibilidad continua a nivel de red, los analistas solían tener que basarse en alertas de los terminales o en comportamientos anómalos del sistema para detectar actividades sospechosas. Estas señales solían aparecer en una fase avanzada del ciclo de vida del ataque, cuando el atacante ya se había afianzado y había comenzado a moverse por los sistemas internos. Esto reducía la capacidad del equipo para detectar amenazas de forma temprana y actuar antes de que el riesgo se extendiera.
3. Investigaciones iniciadas con un contexto fragmentado
Dado que la actividad de amenazas internas no era claramente visible en la capa de red, el SOC se vio obligado a reconstruir los incidentes a partir de pruebas parciales obtenidas de múltiples herramientas. Esto ralentizó el análisis de las causas fundamentales y dificultó la comprensión rápida del alcance de un posible incidente. En un entorno de infraestructuras críticas, esa falta de contexto aumentó la presión operativa y redujo la confianza en las decisiones de respuesta temprana.
Lo que la organización necesitaba para reducir la brecha
La organización necesitaba algo más que una simple supervisión adicional. Necesitaba una capacidad de detección diseñada específicamente para entornos complejos que combinan TI y TO, en los que las amenazas están pensadas para pasar desapercibidas.
Visibilidad continua de la red interna
El requisito fundamental era la capacidad de supervisar el tráfico este-oeste en entornos de tecnología operativa (OT), redes de control y sistemas empresariales de forma simultánea desde una única plataforma, lo que incluía la visibilidad del análisis del tráfico cifrado sin necesidad de descifrarlo.
Detección de comportamientos capaz de identificar anomalías sutiles
Las herramientas basadas en firmas ya habían demostrado ser insuficientes. La organización necesitaba un sistema de análisis capaz de examinar de forma continua el comportamiento de la red en entornos mixtos de OT e IT, y de señalar las anomalías que indicaran movimientos laterales y actividades de mando y control, incluso cuando dichas actividades imitaran el tráfico operativo legítimo.
Una función de detección de redes que identificaba las amenazas en una fase más temprana del ciclo de vida del ataque
El SOC necesitaba dejar de depender de alertas tardías en los puntos finales. Para ello, se requería una solución capaz de analizar los patrones de tráfico interno y detectar comportamientos anómalos en la red antes de que llegaran a afectar de forma perceptible al sistema.
La inteligencia de red sustituyó la incertidumbre por la visibilidad
La organización necesitaba una solución de detección de redes diseñada específicamente para subsanar las lagunas de visibilidad que las herramientas tradicionales no podían cubrir. El SOC implementó MetaDefender NDR disponer de una visión unificada y casi en tiempo real de las comunicaciones internas.
La implementación consistió en la instalación de sensores en los principales puntos de conmutación de la red, tanto en la infraestructura de operaciones técnicas (OT) como en las redes de control y los segmentos corporativos. Por primera vez, los analistas pudieron observar las comunicaciones entre los sistemas de control, las subestaciones y las plataformas corporativas en una vista unificada. La actividad de la red interna, que antes era invisible, pasó a formar parte del panorama de detección.
La plataforma se puso manos a la obra en tres frentes a la vez:
- El análisis de comportamiento, combinado con inteligencia sobre amenazas integrada y la detección de anomalías basada en inteligencia artificial, se aplicó de forma continua a los datos de telemetría de la red en tiempo real, identificando patrones asociados al movimiento lateral, las señales de localización y las comunicaciones de mando y control
- Las alertas se enriquecieron con inteligencia contextual gracias a MetaDefender , lo que permitió una clasificación más rápida sin necesidad de realizar comprobaciones manuales entre diferentes herramientas
- Los resultados a nivel de red se integraron directamente en los flujos de trabajo existentes del SOC, sustituyendo la correlación fragmentada de alertas entre múltiples sistemas por una visión unificada de la investigación
El cambio operativo fue inmediato. MetaDefender NDR datos de telemetría de red detallados e inteligencia contextual que permitieron a los analistas iniciar las investigaciones con una visión más completa, a nivel de red, de la actividad de los atacantes, en lugar de un conjunto fragmentado de alertas de los terminales. La inteligencia unificada sobre amenazas y los flujos de trabajo de investigación basados en la inteligencia artificial permitieron determinar el alcance de un posible incidente con mayor rapidez y fiabilidad.

El SOC consiguió la visibilidad necesaria para actuar con mayor rapidez
MetaDefender NDR una clara mejora en los flujos de trabajo de visibilidad, detección e investigación. Las amenazas que antes pasaban desapercibidas ahora se detectaban en una fase más temprana del ciclo de vida del ataque. Los analistas podían detectar las amenazas antes, investigar más rápido y responder con mayor seguridad.
Visibilidad de la red: por primera vez, fue posible observar simultáneamente los segmentos de tecnología operativa (OT), las redes de control y los sistemas empresariales. La actividad de los atacantes, que antes habría pasado desapercibida, ahora podía identificarse en el momento en que se producía.
Detección de amenazas: El análisis de comportamientos y la detección de anomalías basada en la inteligencia artificial identificaron patrones de tráfico sospechosos antes de que llegaran a la capa de los terminales. Los movimientos laterales y las comunicaciones de mando y control se señalaron en función de desviaciones en el comportamiento, y no solo a partir de firmas conocidas.
Plazos de investigación: los analistas del SOC ya no tuvieron que reconstruir el alcance del incidente a partir de alertas fragmentadas de los terminales. La telemetría a nivel de red proporcionó una visión completa de la actividad de los atacantes, lo que permitió un análisis más rápido de la causa raíz y la toma de decisiones de contención con mayor seguridad.
Protección de las infraestructuras: gracias a la visibilidad de las comunicaciones en las redes operativas, el SOC pudo identificar las amenazas dirigidas a los sistemas de control y responder antes de que dichas amenazas llegaran a las plataformas de gestión de la red eléctrica o alteraran el funcionamiento del suministro eléctrico.
Resultados obtenidos porMetaDefender NDR áreas clave
| Área de impacto | Resultado |
|---|---|
| Visibilidad de la red | Visión unificada de las redes de tecnología operativa (OT), las redes de control y los sistemas empresariales |
| Velocidad de detección de amenazas | Detección precoz de movimientos laterales y tráfico sospechoso |
| Eficacia de la investigación | Análisis más rápido de las causas raíz con un contexto completo a nivel de red |
| Protección de las infraestructuras | Mayor protección de las operaciones de la red y los sistemas de control |
| Respuesta ante incidentes | Una respuesta mejor coordinada entre los equipos de seguridad del sector energético |
| Preparación para el cumplimiento normativo | Supervisión continua conforme a las normas de seguridad de las infraestructuras críticas |
Una postura de ciberdefensa más sólida para las infraestructuras críticas
La protección de las infraestructuras energéticas y de servicios públicos requiere algo más que la protección perimetral o la seguridad de los puntos finales. Al implementar una supervisión continua de la red en los entornos de tecnología operativa (OT) y corporativos, el centro de operaciones de seguridad (SOC) de la organización obtuvo la información necesaria para detectar antes la actividad de los atacantes, investigar los incidentes con mayor rapidez y responder antes de que las amenazas pudieran interrumpir los servicios energéticos o los sistemas de infraestructura crítica.
El resultado es una operación de seguridad que ya no depende de indicadores tardíos para detectar amenazas internas. La inteligencia de red es ahora una capacidad fundamental, y el SOC está en condiciones de defender la infraestructura que protege con mucha mayor seguridad.
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