A medida que aumenta nuestra dependencia de la nube, es fácil imaginar un mundo en el que todo —desde el conocimiento hasta las infraestructuras críticas— se almacene en una gigantesca bóveda digital.
Para 2025, el almacenamiento en la nube a nivel mundial alcanzará los 200 zettabytes, lo que equivale a almacenar 200 000 millones de películas en 4K o 200 cuatrillones de libros.
Según el Estudio Cloud de Thales de 2024, el 44 % de las organizaciones ha sufrido una filtración de datos en la nube este año, y el 14 % ha informado de problemas de seguridad en la nube durante el último año.
Dado el aumento de las amenazas a la seguridad en la nube, como el malware, el ransomware y los ataques de denegación de servicio, y el reto adicional que supone el incumplimiento de las normas por parte de los usuarios, nunca ha sido tan importante proteger los entornos en la nube frente a los autores de estas amenazas.
En este artículo, analizaremos los principales riesgos, amenazas y retos en materia de seguridad en la nube, y explicaremos cómo pueden abordarlos las organizaciones para proteger la información confidencial de forma eficaz.
Los 6 principales riesgos Cloud
En el contexto de la seguridad en la nube, el riesgo se refiere a la posibilidad de que se produzcan daños debido a deficiencias en su infraestructura. Antes de subsanar sus posibles brechas de seguridad, primero debe identificar dónde se encuentran sus vulnerabilidades.
Con ese fin, a continuación se enumeran algunos de los riesgos más habituales que se dan en las infraestructuras en la nube.

1. Filtraciones de datos
Las filtraciones de datos se encuentran entre las amenazas de seguridad más perjudiciales para los sistemas en la nube, y suelen deberse a controles de acceso deficientes, configuraciones de la nube incorrectas o API no seguras.
La información confidencial puede ser objeto de robo, alteración o destrucción, lo que conlleva enormes pérdidas económicas y de reputación; de hecho, el coste medio de una filtración de datos alcanzará los 4,45 millones de dólares en 2023.
Los hackers solo necesitan encontrar una vulnerabilidad para colarse y dañar la reputación de una empresa para siempre, como se vio en la filtración de datos de Yahoo en 2013, que provocó una rebaja de 350 millones de dólares en el precio de su adquisición.
2. Pérdida y corrupción de datos
Las consecuencias que la pérdida de datos tiene para su organización pueden ir desde interrupciones temporales hasta una pérdida total de la continuidad del negocio, lo que paralizaría por completo sus operaciones.
Aunque realizar copias de seguridad de los datos y contar con un plan de recuperación puede minimizar este riesgo, mantener la integridad de los datos es igualmente importante.
Esto implica configurar correctamente sus entornos en la nube para evitar cambios no autorizados o la corrupción de datos.
3. Suplantación de identidad
El secuestro de cuentas se produce cuando los ciberdelincuentes roban cuentas de usuarios legítimas para acceder a datos confidenciales o lanzar nuevos ataques.
Entre los métodos más habituales de suplantación de identidad se encuentran el phishing, el relleno de credenciales y los ataques de fuerza bruta.
Para protegerse contra estas amenazas, es fundamental implementar la autenticación multifactorial (MFA), aplicar políticas de contraseñas seguras y supervisar cualquier actividad inusual en las cuentas
El objetivo es dificultar al máximo que los atacantes consigan un acceso no autorizado.
4. Amenazas internas
No todas las amenazas provienen del exterior de la organización, ya que las amenazas internas se están convirtiendo en una preocupación cada vez mayor en el ámbito de la seguridad en la nube.
Los empleados, contratistas y proveedores externos que tienen acceso a sistemas críticos y datos confidenciales pueden hacer un uso indebido de esos privilegios y poner en peligro la seguridad en la nube, ya sea de forma malintencionada o por accidente.
Para mitigar los riesgos internos, aplique el principio del privilegio mínimo y supervise atentamente la actividad de los usuarios.
5. Configuración incorrecta y controles de acceso deficientes
Una de las causas más frustrantes de las vulnerabilidades en la nube es la configuración incorrecta.
Cuando los entornos en la nube no se configuran correctamente, dejan la puerta abierta a los atacantes. Esto puede ocurrir durante la configuración inicial o al actualizar o escalar los recursos.
Es fundamental proteger los recursos de acceso público y garantizar que solo las personas autorizadas tengan acceso a los datos confidenciales.
Realizar auditorías periódicas de las configuraciones, automatizar los controles de seguridad y aplicar el principio del mínimo privilegio son prácticas esenciales para evitar errores de configuración.
6. Interfaces de programación de aplicaciones (API) inseguras
Las API son un componente fundamental de los servicios en la nube, ya que permiten la comunicación entre diferentes sistemas. Sin embargo, las API que no están protegidas pueden convertirse en puntos de acceso para los atacantes.
Entre las brechas de seguridad más comunes se encuentran las prácticas de autenticación deficientes, los datos sin cifrar y una limitación de velocidad insuficiente.
Secure API con métodos de autenticación sólidos (como los tokens), cifrado de datos y API que supervisen y controlen API .
Las 5 principales amenazas Cloud
Si los riesgos son posibilidades de sufrir daños o pérdidas, la amenaza es la fuente o el suceso concreto que podría provocar dichos daños.
Aunque no se pueden controlar por completo las amenazas, sí se pueden tomar medidas proactivas para mitigar su impacto.
A continuación se ofrece una visión general de las amenazas más comunes a las que se enfrentan las organizaciones que utilizan la nube, basada en situaciones reales de ciberseguridad.

1. Ataques de malware y ransomware
El malware y el ransomware se encuentran entre las amenazas más peligrosas para los entornos en la nube.
Los ciberdelincuentes pueden infiltrarse en tus servicios en la nube, cifrar tus datos y exigir un rescate a cambio de su liberación. La cantidad media exigida por extorsión en cada ataque de ransomware ha superado los 5,2 millones de dólares este año.
Una defensa sólida contra el ransomware requiere un enfoque en varias capas, que incluya soluciones de copia de seguridad seguras, protección de los puntos finales y detección de malware.
Para una protección aún mayor, considere las tecnologías avanzadas OPSWAT: análisis múltiple, CDR y sandboxing.
2. Ataques DoS
Los ataques de denegación de servicio (DoS) saturan los servicios en la nube con un aluvión de tráfico, lo que impide que los usuarios legítimos puedan acceder a ellos.
Aunque es posible que no provoquen la pérdida de datos, pueden perturbar gravemente las operaciones y afectar a la productividad.
Las medidas de seguridad incluyen el filtrado del tráfico, la limitación de la velocidad de transmisión y sistemas automatizados para detectar y responder ante actividades anómalas.
En el caso de los ataques DoS, debes asegurarte de que tus recursos puedan soportar grandes cargas de tráfico sin colapsarse ante la presión.
3. Falta de diligencia por parte de los proveedores y los usuarios
Cloud es una responsabilidad compartida entre el usuario y el proveedor.
Sin embargo, no todo el mundo comprende el alcance total de su función, lo que deja margen para que se cuelen vulnerabilidades.
Para mitigar este riesgo, evalúe minuciosamente las prácticas de seguridad de los proveedores, complételas con sus propios protocolos y programe auditorías externas para evaluar el cumplimiento normativo de su entorno en la nube.
4. Uso indebido de Cloud por parte de los autores de amenazas
Los delincuentes suelen aprovechar servicios en la nube como la potencia de cálculo, el almacenamiento y las bases de datos en la nube para llevar a cabo criptojacking (utilizar tu potencia de cálculo para minar criptomonedas) o distribuir malware.
Para los usuarios de la nube, estos abusos se traducen en ralentizaciones del sistema o en la pérdida de datos, mientras que los proveedores se enfrentan a sanciones económicas y normativas.
Para detectar actividades sospechosas antes de que sea demasiado tarde, presta atención a los picos inusuales en el consumo de recursos del sistema o al intercambio inesperado de archivos.
5. Riesgos derivados de la tenencia compartida
En un entorno de nube compartida, sus datos conviven con los de otras organizaciones.
Aunque los proveedores de servicios en la nube garantizan la separación lógica, pueden surgir vulnerabilidades debido a configuraciones erróneas o a problemas como los «vecinos ruidosos», es decir, cuando las actividades de otros usuarios afectan a tus recursos.
El uso de nubes privadas virtuales (VPC) o de instancias dedicadas puede reducir estos riesgos.
Los 5 principales retos de Cloud
Tu estrategia de seguridad en la nube no se limita a identificar riesgos y mitigar amenazas.
Una defensa sólida también implica superar retos como la supervisión de una superficie de ataque cada vez mayor, garantizar el cumplimiento normativo, gestionar la visibilidad y el control, comprender el modelo de responsabilidad compartida y encontrar el equilibrio entre la rapidez y la seguridad.
Veamos algunos de los obstáculos que requerirán toda tu atención, recursos y planificación a lo largo del camino.
1. Garantizar el cumplimiento normativo en unCloud
Los distintos proveedores de servicios en la nube aplican normas de seguridad diferentes, lo que hace que el cumplimiento de normativas como el RGPD, la HIPAA y la CCPA resulte arriesgado y complejo.
Si opera en un entorno multinube, utilice herramientas y marcos de cumplimiento normativo para agilizar el proceso y garantizar que su infraestructura cumpla todos los requisitos.
2. Falta de visibilidad y control
A diferencia de las soluciones locales, los entornos en la nube carecen de visibilidad y control directos.
Las herramientas de supervisión de la seguridad Cloud pueden ofrecer información detallada sobre todas las actividades, lo que te permite detectar amenazas y responder a ellas de forma proactiva.
3. La complejidad del modelo de responsabilidad compartida
El modelo de responsabilidad compartida, en el que los proveedores se encargan de la seguridad de la infraestructura y los usuarios de la seguridad de los datos, puede generar confusión y dejar lagunas.
Para solucionar esto, defina claramente las funciones, revise periódicamente las responsabilidades y asegúrese de que todas las partes comprendan sus obligaciones.
4. Dificultad para supervisar la superficie de ataque en expansión
Con el aumento del número de dispositivos, el teletrabajo y las integraciones de terceros, crece el número de posibles puntos de acceso para los atacantes.
Utilice soluciones de seguridad con sólidas capacidades de supervisión en todos los recursos en la nube para detectar posibles amenazas y reaccionar antes de que se conviertan en incidentes graves.
5. Equilibrio entre agilidad y seguridad
La nube permite implementar rápidamente nuevos servicios y funciones, pero la rapidez suele ir en detrimento de la seguridad.
Para lograr un equilibrio entre agilidad y seguridad, adopta prácticas de DevSecOps con el fin de garantizar que la seguridad se integre en todas las fases de tu ciclo de desarrollo.
Las comprobaciones de seguridad automatizadas en tus procesos de integración continua (CI/CD) te ayudarán a detectar vulnerabilidades antes de que lleguen al entorno de producción.
Cuando las nuevas tecnologías se convierten en puntos débiles
Antes de analizar las soluciones de seguridad en la nube, es fundamental abordar las vulnerabilidades que conllevan las nuevas tecnologías.
Piensa en estas vulnerabilidades como retos que debes tener en cuenta antes de adoptar plenamente los avances del mundo tecnológico.
Afortunadamente, para cada vulnerabilidad existen estrategias que permiten abordarla y mitigar su impacto.
A continuación se enumeran algunas vulnerabilidades que actualmente son motivo de preocupación en el ámbito de la ciberseguridad.

1. Informática cuántica
La tecnología cuántica podría dejar obsoletos los métodos de cifrado actuales, lo que permitiría a los atacantes descifrar los datos con facilidad.
Los investigadores están estudiando actualmente algoritmos de cifrado resistentes a la computación cuántica, diseñados para hacer frente a las capacidades de descifrado cuántico, lo que supone un paso crucial hacia la seguridad de la nube en la era poscuántica.
2. Vulnerabilidades de la inteligencia artificial y el aprendizaje automático
Aunque los sistemas de inteligencia artificial y aprendizaje automático se utilizan cada vez más en entornos en la nube, estos modelos presentan vulnerabilidades específicas.
Algunos de ellos son ataques adversarios y la manipulación de datos, en los que los atacantes manipulan sutilmente los datos para engañar al sistema.
Proteja estos sistemas mediante la detección de anomalías y un manejo seguro de los datos, y entrene modelos para que detecten el envenenamiento de datos.
3. Seguridad del IoT y la computación periférica
El auge del Internet de las cosas (IoT) y la computación periférica ha abierto nuevas vías de acceso para los atacantes.
Para proteger los dispositivos del Internet de las cosas, se debe aplicar una autenticación sólida, realizar actualizaciones periódicas del software y garantizar que todas las comunicaciones de datos estén cifradas.
En esencia, si se protegen los puntos finales, se puede proteger la infraestructura en la nube frente a posibles ataques.
Cómo mitigar los riesgos Cloud
Ahora que ya conoce mejor los riesgos, las amenazas y los retos que plantea una infraestructura basada en la nube, es hora de centrarse en cómo protegerse a sí mismo y a su organización de los atacantes que acechan en la nube.
Repasemos las medidas básicas que puedes tomar para reforzar tus defensas y trabajar en un entorno lo más seguro posible.

1. Controles de acceso rigurosos
Aplique el principio del privilegio mínimo y el control de acceso basado en roles para garantizar que los usuarios solo dispongan del acceso necesario para realizar sus tareas.
Los sistemas de gestión de identidades y accesos pueden hacer cumplir estas políticas verificando la identidad de los usuarios, controlando el acceso en función de los roles y los permisos, y supervisando las actividades para garantizar que solo las personas autorizadas puedan acceder a los recursos en la nube.
2. Supervisión continua y detección de amenazas
Implemente soluciones de supervisión continua que detecten comportamientos anómalos y posibles amenazas.
Los sistemas de gestión de información y eventos de seguridad, los sistemas de detección de intrusiones y las herramientas de gestión de la postura Cloud resultan indispensables para identificar y resolver las vulnerabilidades antes de que se conviertan en problemas graves.
3. Auditorías de seguridad y comprobaciones de cumplimiento periódicas
Programa auditorías de seguridad periódicas para garantizar el cumplimiento de las mejores prácticas y las normas reglamentarias.
Las herramientas automatizadas pueden ayudar a revisar periódicamente las configuraciones en la nube, los registros de acceso y la actividad de los usuarios.
4. Cifrado y protección de datos
Cifra siempre los datos, tanto en reposo como en tránsito. De este modo, se garantiza que, aunque personas no autorizadas accedan a los datos, no puedan interpretarlos ni utilizarlos.
Puede utilizar módulos de seguridad de hardware para gestionar las claves de cifrado de forma segura y garantizar la confidencialidad y la integridad de la información confidencial.
5. Formación de los usuarios y sensibilización sobre seguridad
El error humano sigue siendo una de las causas más importantes de las brechas de seguridad.
La formación en concienciación sobre seguridad puede enseñar a los empleados a reconocer los intentos de phishing, a proteger sus contraseñas y a evitar las estafas de ingeniería social.
Sin embargo, la formación no debe considerarse algo opcional.
Asegúrate de que el contenido esté actualizado, sea atractivo y relevante, y ofrezca a los empleados medidas prácticas que puedan adoptar para proteger tu infraestructura en la nube.
6. Plan exhaustivo de respuesta ante incidentes
Por último, si todo lo demás falla, siempre debes contar con un plan de respuesta ante incidentes específico para la nube.
A diferencia de los sistemas informáticos tradicionales, los entornos en la nube plantean retos específicos debido a su naturaleza dinámica, a los modelos de responsabilidad compartida y a las integraciones con terceros.
Teniendo en cuenta la naturaleza específica de la amenaza, su plan de respuesta debería incluir medidas como la identificación del incidente, la contención de su propagación y la recuperación de los datos.
Detectar la brecha ayuda a contener los daños, mientras que la contención minimiza el impacto.
La recuperación restablece el funcionamiento normal, y todas las fases deben ser gestionadas por un equipo de respuesta específico con funciones bien definidas y acceso a los recursos necesarios.
Secure Cloud se produzca una filtración
Cloud ofrece ventajas sin igual: más capacidad de almacenamiento, una flexibilidad sin precedentes y una rápida escalabilidad.
Sin embargo, si un atacante ha conseguido acceder a tu infraestructura, todas esas ventajas pueden convertirse en tu peor pesadilla.
Las estrategias proactivas, la supervisión continua y la formación de los empleados te mantendrán a salvo.
Además, si te tomas en serio tu estrategia de seguridad en la nube y refuerzas tus controles de seguridad, mantenerte al día sobre las amenazas y las medidas de defensa también supondrá una ventaja clara frente a los piratas informáticos.
Los atacantes nunca descansan, y tú tampoco deberías hacerlo.
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Preguntas frecuentes
¿Cuáles son los principales riesgos de seguridad en la nube?
Entre los principales riesgos de seguridad en la nube se encuentran:
Fugas de datos provocadas por controles de acceso deficientes o configuraciones incorrectas
La pérdida y la corrupción de datos que perturban las operaciones o ponen en peligro la integridad
Robo de cuentas mediante phishing o credenciales sustraídas
Amenazas internas por parte de empleados o usuarios externos que hacen un uso indebido de sus derechos de acceso
Configuraciones incorrectas y controles de acceso deficientes que exponen datos confidenciales
API inseguras que permiten el acceso no autorizado debido a una autenticación deficiente
¿Cuáles son las amenazas más comunes para la seguridad en la nube?
Entre las principales amenazas a la seguridad en la nube se encuentran:
Ataques de malware y ransomware que cifran los datos y exigen un pago
Ataques de denegación de servicio (DoS) que saturan los servicios y afectan a la disponibilidad
La falta de diligencia por parte de los usuarios o proveedores a la hora de garantizar una seguridad adecuada
Uso indebido de los servicios en la nube para actividades como el criptojacking o el alojamiento de malware
Riesgos relacionados con el uso compartido de recursos en entornos multitenant que pueden provocar un impacto entre distintos inquilinos
¿Cuáles son los principales retos a la hora de proteger los entornos en la nube?
Entre los retos de Cloud se incluyen:
Garantizar el cumplimiento normativo en infraestructuras multinube
Falta de visibilidad y control en comparación con los sistemas tradicionales
La complejidad del modelo de responsabilidad compartida entre usuarios y proveedores
Supervisión de una superficie de ataque cada vez mayor provocada por el teletrabajo y las integraciones
Equilibrar la agilidad y la seguridad en los procesos de DevOps de ritmo acelerado
¿De qué manera las nuevas tecnologías generan vulnerabilidades en la seguridad de la nube?
Las tecnologías emergentes traen consigo nuevos riesgos, entre los que se incluyen:
La computación cuántica podría romper los sistemas de cifrado actuales
Vulnerabilidades de la inteligencia artificial y el aprendizaje automático, como la manipulación de datos y las entradas adversarias
Las brechas de seguridad en el IoT y la computación periférica que crean nuevos puntos de acceso para los atacantes
¿Cómo pueden las organizaciones mitigar los riesgos de seguridad en la nube?
Las estrategias de mitigación incluyen:
Aplicación de controles de acceso rigurosos mediante IAM y permisos basados en roles
Supervisión continua y detección de amenazas mediante herramientas SIEM y CSPM
Realizar auditorías y controles de cumplimiento periódicos
Cifrar los datos en reposo y en tránsito para garantizar su confidencialidad
Formar a los usuarios en materia de concienciación sobre seguridad para reducir los errores humanos
Elaboración de un plan de respuesta ante incidentes específico para el entorno en la nube, con el fin de lograr una rápida contención y recuperación
¿Por qué las configuraciones erróneas suponen un riesgo tan grave para la seguridad en la nube?
Una configuración incorrecta puede dejar expuestos los recursos accesibles al público o conceder permisos excesivos. Estos errores suelen producirse durante la configuración inicial o las actualizaciones, y son una de las principales causas de las brechas de seguridad en la nube. Las auditorías periódicas y las comprobaciones automatizadas ayudan a prevenir este problema.
¿Qué riesgos plantean los entornos de nube compartida?
El alojamiento compartido puede acarrear riesgos como «vecinos ruidosos» o configuraciones erróneas que afecten a varios usuarios. Aunque los proveedores mantienen la separación lógica, los usuarios deberían utilizar nubes privadas virtuales (VPC) o instancias dedicadas para reducir la exposición.
¿Qué papel desempeñan los empleados internos en los riesgos de seguridad de la nube?
Las amenazas internas, ya sean accidentales o intencionadas, provienen de personas que forman parte de la organización, como empleados o proveedores. Estas personas pueden hacer un uso indebido de sus privilegios de acceso para comprometer los sistemas o exponer datos confidenciales. La aplicación del principio del privilegio mínimo y la supervisión de la actividad ayudan a mitigar este riesgo.
¿Cómo puede afectar a la seguridad en la nube una diligencia insuficiente?
No comprender el concepto de responsabilidad compartida o no evaluar las prácticas de seguridad de los proveedores puede generar vulnerabilidades. Las organizaciones deben llevar a cabo los debidos controles, establecer sus propios protocolos y realizar auditorías periódicas a terceros para garantizar el cumplimiento normativo y la seguridad.
