Como ya comenté en LinkedIn, el panorama de la ciberseguridad de la tecnología operativa (OT) sigue evolucionando a un ritmo sin precedentes. La dependencia de los sistemas interconectados en los sectores de infraestructuras críticas exige prestar una mayor atención a la seguridad para protegerse frente a amenazas sofisticadas. Veamos cuáles son, en mi opinión, las tres áreas fundamentales de la ciberseguridad de la OT a las que las organizaciones deben dar prioridad de cara al futuro.
1. Perímetro de defensa
El concepto de perímetro digital ya no se limita a los límites tradicionales de una instalación física. Con la creciente convergencia entre las tecnologías de la información (TI) y las tecnologías operativas (TO), la superficie de ataque se ha ampliado, lo que hace imprescindible reforzar el perímetro digital. De no hacerlo, se podría producir un acceso no autorizado, la manipulación de datos confidenciales y la interrupción de procesos críticos.
Las organizaciones deben encontrar formas de invertir en un conjunto completo de mecanismos de defensa. Los cortafuegos, los sistemas de detección de intrusiones y las herramientas de detección de anomalías desempeñan un papel fundamental a la hora de proteger los puntos de acceso a las redes de tecnología operativa (OT). Una brecha de seguridad a este nivel podría permitir a los atacantes comprometer los sistemas de control, lo que tendría consecuencias catastróficas. La naturaleza de los sistemas industriales los hace especialmente vulnerables a los ataques de tipo «living off the land», lo que significa que una brecha en un punto concreto podría propagarse en cadena por toda la red y causar daños generalizados.
2. Media periféricos
La proliferación de soportes extraíbles, como USB y discos duros externos, y de otros activos digitales transitorios, como los ordenadores portátiles de los proveedores y los dispositivos personales (BYOD), en los entornos industriales supone una amenaza considerable. Estos dispositivos, aparentemente inofensivos, pueden actuar como «caballos de Troya», transportando malware capaz de infiltrarse en infraestructuras críticas y alterarlas. Descuidar la protección de los soportes periféricos equivale a dejar la puerta principal de su organización abierta de par en par para que los atacantes puedan entrar sin obstáculos.
Las organizaciones deben implementar (y hacer cumplir) controles estrictos sobre el uso de soportes externos en entornos industriales. Si bien todos los soportes no autorizados o no inspeccionados deben considerarse una amenaza potencial, los entornos críticos requieren una protección de defensa en profundidad contra este vector tan frecuente; las estaciones de análisis específicas, las herramientas de validación de soportes y los cortafuegos para soportes pueden funcionar de forma coordinada para prevenir amenazas de esta naturaleza. No abordar esta vulnerabilidad abre la puerta a la infiltración de malware, lo que puede provocar interrupciones operativas, pérdida de datos, compromiso de la información confidencial y daño a la reputación.
3. Supply Chain
La intrincada red de sistemas interconectados que conforman las infraestructuras críticas suele traspasar los límites de las organizaciones. Con la creciente dependencia de proveedores externos, la cadena de suministro se ha convertido en un posible talón de Aquiles para muchas organizaciones. Los actores malintencionados aprovechan las herramientas informáticas habituales, lo que provoca graves trastornos para el usuario final.
De cara al futuro, las organizaciones deben examinar minuciosamente y reforzar la seguridad de su cadena de suministro, tanto en lo que respecta al hardware como al software. Esto implica evaluar el nivel de seguridad de los proveedores, garantizar la seguridad de las comunicaciones, implementar medidas para detectar y responder a cualquier actividad anómala dentro de la cadena de suministro, y verificar las fuentes de terceros en cuanto a su integración, vulnerabilidades y autenticidad. De no hacerlo, podría producirse un efecto dominó, en el que una brecha de seguridad en una parte de la cadena de suministro se propague a través de múltiples sistemas interconectados, provocando daños generalizados.
Por lo tanto, a medida que nos movemos por el cambiante panorama de la ciberseguridad de las tecnologías operativas (OT), es fundamental dar prioridad a estas tres áreas. Las consecuencias de descuidar la defensa perimetral, la protección de los soportes periféricos y la seguridad de la cadena de suministro no son solo económicas, sino que también tienen repercusiones de gran alcance en la seguridad pública y la seguridad nacional. Dependemos de estos entornos críticos para nuestro estilo de vida moderno, y su seguridad general debe ser priorizada como tal. Con la mentalidad adecuada y un nuevo comienzo de año, todos podemos comprometernos a proteger colectivamente la resiliencia de las infraestructuras críticas frente a las ciberamenazas emergentes.
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